La madera, aislante perfecto en verano

La madera, aislante perfecto en verano

Por qué construir con estructura de madera maciza contralaminada

Construir hoy casas de diseño con madera es perfectamente posible e, incluso, recomendable desde muchos puntos de vista. Es una tendencia creciente que gana año a año defensores de su uso tanto entre profesionales como entre los clientes, algo que la industria también ha sabido detectar y aprovechar y ha mejorado la oferta y variedad de productos.

 

Desde el punto de vista del respeto a la naturaleza, la madera es el material de construcción que menor huella de carbono tiene y, por lo tanto, es el más sostenible. Sus características aislantes lo hace un material muy útil como cerramiento, ya que simplifica la construcción y minimiza la necesidad de emplear materiales específicamente aislantes. Estructuralmente, la madera contralaminada es un material previsible, estable, resistente y que garantiza la solidez de las estructuras construidas con ella. Por último, estéticamente, es un material muy agradable a la vista y puede emplearse sin recubrir, aportando un valor estético y de calidez a los espacios.

 

 

La mejora de la madera contralaminada

La fabricación de madera laminada es una técnica que ha sido desarrollada hace relativamente poco tiempo, fundamentalmente a lo largo del siglo XX, para transformarla en un material mucho más fiable, durable y económico. A partir de madera en bruto, se extraen láminas delgadas y largas, que son ensambladas con resinas de alta resistencia y sin formaldehídos y mediante un proceso que implica altas presiones y temperaturas. El resultado es un material muy homogéneo en su funcionamiento estructural y extremadamente estable frente a la humedad y los cambios de temperatura.

 

Gracias al laminado, la madera puede ser tratada muy eficazmente frente al ataque de las plagas, la humedad, los hongos o, incluso, el fuego. Además, facilita el proceso de secado y curado que una materia como la madera requiere para evitar deformaciones y agrietamientos indeseados. En el caso de la madera contralaminada, el ensamblado se realiza alternando capas y variando la dirección de la fibra, lo que mejora la resistencia natural de un material que la naturaleza ha creado para resistir muy bien en una sola dirección. El cruzado de las fibras previene, sobre todo, la aparición de grietas longitudinales y la deformación o el pandeo de piezas de grandes dimensiones.

 

 

Además de la producción de vigas y pilares de gran tamaño, que pueden salvar luces similares a las de estructuras de otros materiales, como el hormigón o acero, y soportar sin problema las mismas cargas, el contralaminado permite fabricar paneles de cerramiento con capacidad estructural. Esta aplicación es muy interesante debido a que amplía grandemente el papel que la madera puede tener en las casas modernas. Imaginar una casa enteramente construida con madera nos puede llevar a pensar en la típica cabaña de estilo nórdico fabricada con troncos apilados. Sin embargo, ahora es posible construir casas modernas en las que la madera sea la protagonista y sin renunciar a la sofisticación de un diseño contemporáneo, la solidez de la obra realizada con materiales convencionales o las comodidades que dan un alto nivel de acabados.

 

El buen comportamiento térmico de la madera

Si pensamos en cómo la madera contralaminada iguala las prestaciones que otros materiales habitualmente empleados en la construcción (como la cerámica, el hormigón o el acero), elegir construir con madera puede ser una cuestión de gusto. Pero, si, además, consideramos el excelente comportamiento térmico que tiene, decidir usarla puede ser una inversión de futuro.

 

Una forma muy práctica de comprender por qué la madera funciona tan bien frente a los cambios de temperatura es pensar qué sensación tenemos cuando tocamos un elemento metálico que está al sol en pleno verano. Casi con toda seguridad estará insoportablemente caliente. ¿Qué ocurre si tocamos una barandilla de madera? Su tacto será cálido, pero nunca alcanzará altas temperaturas. Exactamente lo mismo ocurre frente a las bajas temperaturas, cuando el contacto con el metal frío puede, incluso, hacer que la piel se adhiera un poco.

 

¿A qué se debe esto? La explicación es sencilla. Se debe a la estructura interna de la madera, cuyas fibras están formadas por infinidad de celdillas de celulosa, el mismo material del que está hecho el papel. Una vez secada y tratada, están huecas y llenas de aire. El aire es, en realidad, el mejor de los aislantes y todos los aislantes presentes en el mercado de la construcción buscan atrapar burbujas de aire dentro de la estructura del material. Por esta razón, los mejores aislantes tienden a ser muy ligeros.

 

 

La consecuencia de que la madera sea tan buen aislante térmico cuando la empleamos en la construcción de una vivienda es que sustituirá total o parcialmente el uso de aislantes como el poliestireno expandido (corcho blanco), poliestireno extruido, espuma de poliuretano o lana de roca. Se podrán construir paredes enteramente de madera y que sean capaces de aislar el interior de las temperaturas exteriores. Y, aunque el confort de una construcción de madera lo asociamos siempre en condiciones de frío, es preciso decir que en un clima cálido esto puede tener unas consecuencias muy positivas tanto en la calidad del ambiente interior como en una gran reducción de la factura eléctrica.

 

Otra característica térmica muy importante de la madera es su baja absorción de calor. Debido a que es mucho más ligera que los demás materiales estructurales y a que es extremadamente más aislante que estos, la madera no tiene capacidad de absorber una gran cantidad de calor, como sí lo tienen los pesados muros de ladrillo, hormigón o piedra. De igual modo, la madera tampoco emite grandes cantidades de energía y su comportamiento, en este sentido, es muy lento, lo cual ayuda a mantener estables unas mejores condiciones climáticas en el interior de nuestra vivienda. Esto nos beneficia en que hace mucho más eficiente el uso del aire acondicionado en verano, que es un tipo de instalación que solamente cambia la temperatura del aire y, por tanto, una vez deja de funcionar, la temperatura interior sube rápidamente a causa del calor que suelos, muros y techos emiten.

 

 

Qué son los puentes térmicos y por qué construir con madera los evita

 

Los puentes térmicos se producen de forma natural en cualquier tipo de construcción en el que se emplean materiales con diferente capacidad de aislamiento, sean estos empleados como aislantes o no. Imaginemos que tenemos un muro muy bien aislado mediante una espesa capa de lana de roca en la mayor parte de su superficie. Está bien aislado, pero justo en la esquina de la casa la capa de lana de roca se interrumpe donde el muro se encuentra con un pilar de acero. En la zona donde hay menos aislante el calor y frío pasarán libremente a través del acero, cuyo comportamiento térmico es muy malo en términos de aislamiento. Pueden producirse puentes térmicos en casi cualquier punto de la casa, pero especialmente donde se unen diferentes elementos entre sí y hay cambios de materiales. Rincones entre muros, pilares embebidos en muros, marcos de ventanas o encuentros entre muros y suelos o techos son lugares donde habitualmente se producen puentes térmicos.

 

Si los puentes térmicos no son controlados debidamente, introducirán mucho calor durante verano y lo dejarán escapar en invierno. Las consecuencias serán más que obvias durante el verano y el sistema de aire acondicionado se verá forzado a gastar más energía para contrarrestar esa fuente de calor. Mientras que en invierno puede funcionar, incluso, peor, ya que al efecto negativo de la pérdida de calor de calefacción se suma que en las zonas consideradas puentes términos podrán formarse condensaciones de agua. Estas manchas de humedad interior se convierten a menudo en un problema difícil de atajar y que puede afectar a la calidad del aire, estropear los acabados interiores y afear el aspecto de la vivienda.

 

Como hemos dicho antes, en la mayoría de los casos, los puentes térmicos se producen a causa de los elementos estructurales (generalmente, de acero u hormigón), pero ¿qué ocurre si nuestros elementos estructurales son de por sí aislantes? Si nuestra vivienda ha sido construida con estructura de madera maciza contralaminada, pilares y vigas, debido a su propia constitución y espesor, será más aislante que los propios muros. De esta forma, el problema de los puentes térmicos queda prácticamente erradicado y deja de ser una cuestión que haya que vigilar tan atentamente como en otros casos.

 

 

La madera, el material de nuestro siglo

 Como hemos visto, la construcción con estructura de madera tecnológica CLT aúna un sinfín de ventajas incomparables con las de cualquier otro sistema constructivo. A la belleza y salubridad de este material natural, hay que sumarle su gran versatilidad para proyectar espacios de ensueño, su resistencia y durabilidad, el ahorro energético y la sostenibilidad. ¡No te lo pienses, ven y conócenos!

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